San Antonio
Feast · January 17MemorialColor · white

«Y de nuevo su alma estaba libre de toda mancha, pues no se encontraba contraída por el dolor ni relajada por el placer, ni dominada por la risa o la tristeza; no se turbaba al ver a la multitud, ni se llenaba de júbilo cuando tantos lo saludaban. Era completamente sereno, guiado por la razón y permaneciendo en un estado natural. A través de él, el Señor sanó las dolencias corporales de muchos de los presentes y liberó a otros de espíritus malignos. Y le concedió a Antonio la gracia de la palabra, de modo que consoló a muchos que estaban afligidos, reconcilió a quienes estaban en discordia y exhortó a todos a anteponer el amor de Cristo a todo lo que hay en el mundo.»[1]
San Antonio nació en el siglo III en Egipto. Sintió el llamado a desprenderse de todas sus posesiones, seguir a Cristo y hacerse ermitaño. Su ascetismo moderado atrajo a numerosos seguidores, razón por la cual es considerado frecuentemente el padre del monasticismo cristiano. Durante la controversia arriana, San Antonio apoyó al partido niceno y entabló amistad con San Atanasio, quien más adelante escribiría La vida de San Antonio.[1][2]
Escrito por Sarah Ciotti
Revisado por el P. Hugh Feiss, OSB, STD
[1] San Atanasio, «La vida de San Antonio», en Nicene and Post-Nicene Fathers, ed. Philip Schaff y Henry Wace (T&T Clark, Edimburgo), 200, www.ccel.org.
[2] F.L. Cross y E.A. Livingstone, The Oxford Dictionary of the Christian Church (Londres: Oxford University Press, 1974), 67.
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