San Juan Diego Cuauhtlatoatzin

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San Juan Diego Cuauhtlatoatzin
San Juan Diego Cuauhtlatoatzin (1474–1548) fue un indígena mexicano, converso y visionario, vinculado a las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe. Nacido en Cuautlitlán (hoy parte de la Ciudad de México) con el nombre Cuauhtlatoatzin ("el águila que habla"), pertenecía al pueblo chichimeca. Alrededor de los cincuenta años, fue bautizado por el misionero franciscano Fr. Pedro de Gante. El 9 de diciembre de 1531, mientras se dirigía a la Santa Misa, la Santísima Virgen María se le apareció en el cerro del Tepeyac, pidiéndole que se construyera un santuario en su honor. Cuando el obispo local solicitó una prueba, la Virgen indicó a Juan Diego que recogiera rosas que florecían milagrosamente en pleno invierno. Él las llevó en su manto (tilma) y, al abrirlo ante el obispo el 12 de diciembre, las flores cayeron, revelando la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe impresa en la tela. Juan Diego pasó el resto de su vida como ermitaño junto a la capilla que albergaba la imagen, entregado a la oración, al servicio y a la atención de los peregrinos. Murió en 1548 y fue sepultado en la primera capilla de la Virgen. La imagen milagrosa, que se conserva en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, representa a una mujer con rasgos y vestimenta indígenas. La sostiene un ángel cuyas alas recuerdan a una de las principales divinidades de la religión tradicional de aquella región. La luna se encuentra bajo sus pies y su manto azul está cubierto de estrellas doradas. La cinta negra que ciñe su cintura indica que está encinta. Así, la imagen representa de manera elocuente que Cristo ha de "nacer" de nuevo entre los pueblos del Nuevo Mundo, y es un mensaje tan vigente para el "Nuevo Mundo" de hoy como lo fue en vida de Juan Diego.[1] Juan Diego fue canonizado el 31 de julio de 2002 por el papa Juan Pablo II en la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México, y es recordado como un humilde mensajero cuya fe y visión continúan inspirando devoción en todo el mundo. Amado Juan Diego, "el águila que habla"! Muéstranos el camino que lleva a la "Virgen Morena" del Tepeyac, para que ella nos reciba en lo profundo de su corazón, pues es la Madre amorosa y compasiva que nos guía hacia el Dios verdadero. Amén.[2] [1] Biografía de san Juan Diego, Vatican.va [2] Oración de la homilía del papa Juan Pablo II en la canonización de Juan Diego Nota: Las memorias libres y conmemoraciones son celebraciones opcionales y, por el momento, no incluimos contenido específico para estos días especiales. Este "Acerca del día de hoy" se ofrece para que puedas celebrar a este santo mientras adoras a Cristo. Gracias por rezar con nosotros. Si te sientes llamado a hacerlo, tu ofrenda de Cuaresma ayuda a llevar esta oración a más corazones e idiomas. Contribuir ahora