San Pío de Pietrelcina

Feast · September 23MemorialColor · white
San Pío de Pietrelcina
«Lejos de mí gloriarme sino en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Gál 6,14). Al igual que el apóstol Pablo, el Padre Pío de Pietrelcina colocó en el centro de su vida y de su obra apostólica la Cruz de su Señor como su fortaleza, su sabiduría y su gloria. Inflamado por el amor a Jesucristo, se configuró con Él en el sacrificio de sí mismo por la salvación del mundo. Este digno hijo de san Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, en la Arquidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y María Giuseppa De Nunzio. Fue bautizado al día siguiente y recibió el nombre de Francesco. A los doce años recibió el Sacramento de la Confirmación y realizó su Primera Comunión. El 6 de enero de 1903, a los dieciséis años, ingresó al noviciado de los Frailes Capuchinos en Morcone, donde el 22 de enero tomó el hábito franciscano y el nombre de Fray Pío. Al término de su año de noviciado emitió los votos simples y el 27 de enero de 1907 realizó su profesión solemne. Lleno de amor a Dios y amor al prójimo, el Padre Pío vivió plenamente su vocación de trabajar por la redención del hombre, conforme a la misión especial que marcó toda su vida y que ejerció a través de la dirección espiritual de los fieles: la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. Para el Padre Pío, la fe era vida: quería todo y hacía todo a la luz de la fe. Era asiduamente fiel a la oración. Pasaba el día y gran parte de la noche en conversación con Dios. Solía decir: «En los libros buscamos a Dios; en la oración lo encontramos. La oración es la llave que abre el corazón de Dios». La fe lo llevaba siempre a aceptar la misteriosa voluntad de Dios.[1] [1] Padre Pío de Pietrelcina, Vatican News Service, www.vatican.va Gracias por orar con nosotros. Si te sientes llamado, tu ofrenda de Cuaresma ayuda a llevar esta oración a más corazones y más idiomas. Contribuir ahora